El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Felipe Pino


“Felipe Pino empezó a exponer cuando en Buenos Aires la pintura había perdido prestigio. La pintura siempre ha sido su extravío fervoroso.


A fines de los 70s viaja por primera vez a Europa y las obras de del alemán Emil Nolde (1867-1956) se lo confirma.


Opta por un color denso, casi profano en las latitudes del Río de la Plata. Interiores claustrofóbicos atiborrados de imágenes inestables. Acumulaciones suntuosas, color desbordado. Materia inerte “animada” por sus fantasmas de pintor. Lo inanimado mueve a lo yacente. Aunque no hay certezas.


Pino se mueve fascinado entre el mundo de su adolescencia y los hechos casi inverosímiles de su realidad cotidiana. Un mundo de engañabobos, fraudes y supercherías. Los títulos de las obras pueden actuar como hilos conductores, o quizás solo son anotaciones de lo absurdo.
En las calamidades cotidianas ajusta diferentes puntos de vista, integra cambios de escala, descorre cortinados, abre brechas por donde el ojo puede descubrir e identificar. Si quiere.


La imagen se potencia. Inevitable se alza fuera del espacio cerrado. No hay controversia ni discurso. El ojo entra por el goce de la materia.”

 

Martha Nanni

 

 

“Siempre al límite del desborde pero con rara precisión, Pino desata sobre el plano esas visiones que parecieran habitarlo con la urgencia de un asedio, como si el único destino de su pintura fuera capturar lo que se desvanece en la precariedad del instante. Habría que hablar de una fuerte irrupción del sujeto pues, su pintura, está hecha de repentinos, cambiantes y azarosos movimientos, de gestos y acumulaciones que narran su propio acontecer. No se trata en sus cuadros de la definición de imágenes, objetos o ideas previas, sino de hacer de la tela el terreno propicio para la acción: esa incontenida fluidez en constante tensión hacia un sentido.


¿Se deshace un mundo o está comenzando a hacerse?


Tal vez esta ambigüedad encierra la visión del artista pues, más allá de alusiones figurativas que otras veces sucumben en abstracciones, sus fantasmales morfismos emergen del artista como frutos de un encantamiento. Y si nos introducen en un ámbito de integraciones y desintegraciones, es porque la plenitud de su constelación sólo admite máscaras momentáneas y emergentes de su gran relato: el de una fuerza vital que borra los límites entre el afuera y el adentro para fundirse en el inapresable esplendor de la imagen y el color.”


Raúl Santana

 

 

“La obra de Felipe Carlos Pino no ha dejado de asombrarnos en cualquiera de sus etapas, por ese goce irreductible que nos transmite su pintura.


El color contrastado y violento de sus cuadros, nos introduce en imágenes cargadas de alusiones figurativas que con exaltados acentos, componen escenarios de humorísticas ocurrencias, antropomorfismos y constantes metamorfosis.


Se trata de una verdadera constelación surgida de la memoria del artista en las que sus fantasmales personajes, casi siempre en acción, recorren itinerarios cambiantes y azarosos para revelar al fin, un vasto y prodigioso imaginario fundado en el esplendor del color”


Teresa Anchorena

 

< Anterior  - 1 - 2 - 3 - 4 - 5 - 6 ... - Siguiente >